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Hay muchas recetas de leche de almendras en internet y todas son más o menos iguales, pero nos interesa publicar una aquí, pues pensamos ocupar estos productos en recetas futuras y quisiéramos tener a la mano una para usted.

Dejé de consumir productos lácteos no solamente por leer el libro “Cancer Free” y ver/leer una serie de breves estudios que apuntan a los lácteos como potenciadores de enfermedades como el cáncer y la osteoporosis (recomiendo Forks over Knives). También, porque comencé a tener alergias respiratorias, probé dejando los lácteos (por recomendación de una amiga que hizo el experimento) y se me quitaron casi por completo (llevo solamente un par de meses). Además dejé de sentir constantemente molestias estomacales que atribuía a los nervios o al estrés. Tampoco soy extremadamente estricta, puede que durante el fin de semana pruebe algo con queso o algún pastel con algún derivado lácteo, sin embargo, tengo claro que tendré un importante malestar estomacal.
Estuve preparando leche de coco, pero me provoca acidez, por lo que prefiero la leche de almendras, además el sabor de la leche de coco es bastante fuerte y tiene mucha más grasa que la de almendras (eso se nota sobre todo cuando se usa para cortar el café o té).

Ahora, la receta no es complicada y es muy recomendable si observamos los precios de la leche de almendras en el supermercado o en los negocios. Además, generalmente están endulzadas, poseen preservantes y espesantes que no son especialmente nutritivos. Qué mejor que saber exactamente lo que estamos consumiendo.
Si bien se conserva durante un tiempo muy breve en el refrigerador, se puede considerar la alternativa de preparar la cantidad que se consume en dos o tres días como máximo. Otra alternativa es congelarla, el sabor se mantendrá intacto (aunque no tiene mucho sabor), el color variará ligeramente a un tono más café, pero la más perjudicada será la textura, pues se separará enseguida del café, por ejemplo, si la usamos para cortarlo (fresca también se separa, pero no de inmediato). Una vez leí que una persona congelaba la leche de coco y/o almendra poniéndola en una cubitera para hacer hielo, de esta manera tenía porciones exactas para ponerlas en el café o el té y se pueden conservar más tiempo si se decide preparar una gran cantidad.

Ingredientes:

1/2 taza de almendras
1/2 litro de agua (filtrada de preferencia)

Deje remojar las almendras toda una noche. Bote esa agua y quíteles las pieles. Ponga las almendras peladas en la juguera y agregue el agua (puede hacerlo de a poco si su juguera no es muy grande). Deje que la juguera trabaje un par de minutos para que quede bien fina. Filtre esta mezcla en un paño delgado limpio (uso siempre un filtro de café de género que fue comprado en el supermercado, pero si tiene otro tipo de paño también servirá), asegúrese de estrujar bien con las manos para que salga toda la leche de almendras y la pulpa quede bien seca.
Esa pulpa blanca es la que se puede usar como ricota, casi no tiene sabor, su textura es pastosa y con aliños queda muy rica. He leído que agregan limón, sal y otros condimentos y la ponen en la juguera nuevamente para conseguir una textura más parecida a la ricota de leche de vaca, pero no lo he probado. Tendremos que hacer ese experimento…

AlmendrasJuguera 1Juguera 2Filtro leche 2RicotaLeche 1 Leche 2 Leche 3¡Disfrute!

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