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-> Charla sobre lo poético, lo femenino y lo masculino en el Tango realizada en el Festival Santiago se Viste de Tango: www.festivaldetango.cl

[…en construcción…]

Por Ryder Verdugo

“El Tango es una emboscada…”

La charla se titulaba “Los poetas y el canto del Tango”, y se realizó en el Auditorio del Archivo Nacional (Miraflores 50, junto al cerro Santa Lucía). Una breve demora y una escasa cantidad de asistentes que estuvo lejos de lograr la convocatoria para un público de 100 personas, no desanimaron a Hugo Di Giacomo ni su amigo M. – los charladores -, y quizás esto ayudó a que resultara en algo mucho más íntimo, mucho más cercano a la soledad del tango. La charla comenzó con una lectura sin introducción previa, como quien se encuentra de golpe contra una voz extraña que nos habla desde un callejón:

“¿Dónde estarán? pregunta la elegía
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer, pudiera
ser el Hoy, el Aún, y el Todavía.

(…)

Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
Una canción de gesta se ha perdido
entre sórdidas noticias policiales.

(…)

El Tango crea un turbio
pasado irreal que de algún modo es cierto,
el recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio”.

Di Giacomo acabó de decir las últimas palabras, y como si otro le estuviera respondiendo a su lamento, M. continuó diciendo: Las tardecitas de Buenos Aires tiene ese qué sé yo, ¿viste? … para luego retomar con aquella frase que se ha convertido en patrimonio de muchos: Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao Esta vez ya no hablaba, sino cantaba, y acapella.

El segundo texto que mi estimado lector seguramente reconoció es el tango Balada para un Loco (letra de Horacio Ferrer; música de Astor Piazzolla; año 1969), mientras que el primero quizás le haya resultado desconocido, a pesar de ser obra de el ya universal J.L. Borges, se trata del poema El Tango, que puede leerse completo y escucharse de la misma voz del maestro Aquí.

De esta manera la charla se volvió una verdadera charla de amigos, un diálogo. Di Giacomo, argentino y lic. en administración de empresas, se presentó diciendo que entre muchas otras cosas él era cantor de tango, no cantante – como lo traiciona la información en el sitio web -, sino cantor, lo cual no es una diferencia de grados, sino de realidades o dimensiones. Di Giacomo – cuya patria confesó era el Tango – hablaría de lo masculino en el Tango, y M. de lo femenino.

El Tango es la multitud desmultiplicada

en la soledad de la pareja

Contextualizando los orígenes del Tango:

  • La música de “ambas orillas”, una música orillera en el sentido de desarrollarse principalmente entre Montevideo y Buenos Aires.
  • Su surgimiento coincide con grandes oleadas de inmigrantes (finales del s. XIX, comienzos del XX) que escapan del infierno de las pestes, las hambrunas, el exilio, la soledad… Este aumento demográfico de inmigrantes mayormente europeos hace que en algún punto Bs. As. tuviera más habitantes que New York.
  • Predomina una especie de lamento por la pérdida de la patria, que simbólicamente recae en la figura de la madre.
  • La mayoría de sus habitantes en aquellos años eran hombres, y la minoría de mujeres era posible dividirla en dos grupos: el de las madres, y el de las prostitutas.

Todo lo anterior finalmente se tradujo en ese carácter del Tango como de “duelo a cuchillo“, y de ahí que en un principio fuese bailado sólo por hombres y entre hombres. Tantos hombres y tan pocas mujeres hacían un hecho el que la mayoría se considerara un cornudo a priori, y así estos poetas callejeros ilustrados, hicieron una especie de sociología de la frustración que se transmutó en el lamento musical del cornudo. Esta idea de la frustración y la rabia detrás del Tango – dirá M. – contrasta con el sentimiento de despecho detrás de los boleros, y mientras las letras del Tango podrían incluirse en cualquier antología poética, las letras de los boleros , si pudiese llegar a llamársele poesía, se trataría de poesía escolar simplona.

Los dos nombres de la poesía tanguera que figuraron durante la velada fueron Enrique Cadícamo (1900-1999) a través de la voz de Di Giacomo, y Horacio Ferrer (1933 -) en la voz de M. El primero argentino, vinculado a lo masculino, y el segundo uruguayo, vinculado a lo femenino.Y es que la poesía – nos decía Di Giacomo -, es lo que le dio consistencia al Tango, más allá de la música y el baile, también le dio una filosofía.

Enrique Cadícamo

 

Enrique Cadícamo (argentina, 1900-1999)

A propósito de Cadícamo, Di Giacomo leyó algunos párrafos:

“Muchacho eterno —escribió León Benarós—, Cadícamo parece ir a contramano de los años. Conserva incólume su cabellera, de un rubio pálido, que se le hace cuadrada en la nuca con cierta abundancia a la moda juvenil… Usa corbatas claras —alguna vez le vimos una de cierto color amarillo sutil— y sus sacos deportivos le agregan juventud. Quiere olvidarse del tiempo, porque sabe que el tiempo —’scuro enemigo que nos roe la sangre’, según el verso de Baudelaire—, se alimenta de nuestras ilusiones, de nuestra vida…”.

Para Di Giacomo, en los tangos es posible hallar poesía clásica, moderna, e incluso poesía post-moderna, una poesía que básicamente retrata el dolor. Y precisamente – enfatizaba – la belleza del tango radica en esto, en aquel dolor que lleva implícito.

  • Pompas de Jabón (letra de Enrique Cadícamo; música de Roberto Goyheneche; año 1925) [fragmentos]

“Pompas de Jabón” en la voz de Carlos Gardel…

Que en lo peringundines [“casas de tolerancia” o prostíbulos] de frac y fuelle
bailás luciendo cortes de cotillón

Hoy tus pocas primaveras
te hacen soñar en la vida
y en la ronda pervertida
del nocturno jarandón,
pensás en aristocracias
y derrochás tus abriles…

Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
que tu belleza un día se esfumará,
y que como todas las flores que se marchitan
tus locas ilusiones se morirán.

Cuando implacables, los años,
te inyecten sus amarguras…
ya verás que tus locuras
fueron pompas de jabón.

Este fue el primer tango de Cadícamo, que fue grabado nada más que por el propio Gardel, el cual – de acuerdo a Di Giacomo y M., en tono broma por su puesto – no habría nacido en Francia, ni en Uruguay ni en Argentina, sino en Punta Arenas, y por eso es que usaba tanto gel para combatir el viento del sur. Cadícamo constituiría para algunos el equivalente espiritual de Baudelaire.

  • Los Mareados (letra de Enrique Cadícamo; año 1942)

Goyeneche-Cadícamo – “Los Mareados”

Rara
Como encendida
Te hallé bebiendo
Linda y fatal.

Bebías
Y en el fragor del champagne
Loca reías
Por no llorar.

Pena
Me dio encontrarte
Pues al mirarte
Yo vi brillar tus ojos
Con un eléctrico ardor
Tus bellos ojos que tanto adoré.

Esta noche
Amiga mía
El alcohol nos ha embriagado
Que me importa que se rían
Y nos llamen los mareados

Cada cual tiene sus penas
Y nosotros las tenemos
Esta noche beberemos
Porque ya no volveremos
A vernos más.

Hoy vas a entrar en mi pasado
En el pasado de mi vida
Tres cosas lleva el alma herida
Amor, pesar, dolor.

Hoy vas a entrar en mi pasado
Hoy nuevas sendas tomaremos
Qué grande ha sido nuestro amor
Y sin embargo, ay, mira lo que quedó.

En este tango, cuya letra tiene historia, se dice que es posible entrever la influencia del poeta francés Paul Geraldy, especialmente en esa frase: hoy vas a entrar en mi pasado, que no sería plagio sino homenaje. Este tema del pasado es algo recurrente en los tangos, como comentaba M. no hay tangos sobre el sueño del viaje, cuando se habla de viajes siempre es un volver, un canto de retorno, como aquellos que todavía se sentían anclados a un París real o metafórico.

  • Muñeca Brava (letra de Enrique Cadícamo; año 1929)

Gardel-Cadicamo – “Muñeca Brava”

Che madam que parlás en francés
y tirás ventolín a dos mano…

Este tango fue entonado por Di Giacomo durante la charla. Nuevamente se trató la idea de la competencia entre los hombres por la conquista de una mujer, en estas circunstancias – decía M. -, “entre tanto hombre, la ley es la puja”, que en términos chilenos equivale a ser pechugón, es decir, “adelantar la proa en una sociedad aún inmisericorde”.

Horacio Ferrer

En palabras de M., Ferrer escribió los últimos tangos poéticos, y posicionó por primera vez la voz femenina en los tangos, que si bien ya hablaban de mujeres, le faltaba la voz de la hablante femenina. Ferrer escribió la letra de la famosa Balada para un loco, que apareció en su trabajo conjunto con Piazzolla titulado “En Persona” (1970).

  • Canción de las Venusinas (letra de Horacio Ferrer; música de Astor Piazzolla; fines de los 60′)

Versión de Piazzolla-Ferrer, del disco “En Persona” (1970) que marcaría un punto de quiebre entre dos visiones del Tango.

Un día las venusinas llegaron a Buenos Aires
con una sombrilla, claras…

De su planeta de hembras caían por los espacios
hermosas, pibas y extrañas.
Las vieron llegar, tan sólo, los que andan de madrugada
y nadie se las creyó, dijeron:

“Son de mentira, palomas de propaganda”
Vivieron en nuestras calles
cien días con sus cien noches,
los ojos rojos tenían
y pólen en los corpiños
y soles en las enaguas
Que lindas las venusinas!

Traían dos corazónes invictos, en sus entrañas
ningún varón las amo, decían:
“Son espejismo, fantasma, puro fantasma”

Las vieron ir por Retiro, por Once y Plaza Lavalle
absortas y enamoradas

Tiraban por las esquinas sus besos del otro mundo
y nadie se los besaba

Se sabe, porque se sabe,
que un martes, muy de mañana,
solteras de gravedad,
se fueron todas al río
a echar su ternura al agua…
Y un día, las venusinas,
volvieron camino a Venus
con una sombrilla clara

Algunas se demoraron y anclaron en Buenos Aires
perdidas de andar…

Son esas mujeres hondas, calladas,
tristes y raras que habitan esta ciudad
y fueron las que inventaron los tangos y la nostalgia

Que lindas las venusinas!
absortas y enamoradas,
que tristes las venusinas!
perdidas de su bandada…
que lindas las venusinas!
que lindas…

Hugo Di Giacomo – Padre Tango

[Poema-tango dedicado a su padre Don Roberto y su bandoneón]

Don Roberto inclinaba la cabeza sobre el fuelle de los vientos,
y con sus manos pequeñas comenzaba a deshacerlos.

Corcheas, sostenidos y silencios,
y un dos por cuatro ajustado al arrullo de unos versos.

Toda la humilde armonía de su estirpe arrabalera,
le creció por una infancia de sal, de espuma, y de puerto.
Y subió por los peldaños de su blanca cabellera
anidando melodías en el huerto de sus sueños.
Yo lo recuerdo encorvado sobre el tango y sus misterios,
como quien busca cobijo en un feliz pentagrama.
En las noches de verano se encerraba sigiloso
a cultivar melodías en el huerto de sus sueños,
y dejaba que su fuelle se encendiera quejumbroso
al compás de un tango triste, remolón.

Huíamos por los tangos…
sólo nos regresaba el resongo de la vieja:
“Vamos, que la comida se pasa”.

Los años se fueron padre, y saltando la barrera una noche
te subiste al escenario del cielo.

El bandoneón… el bandoneón quedó solo, en su caja de madera.
Y yo… cantando hacia dentro el luto, el dolor, el miedo.

Después… después la vida, los hijos, las urgencias, el trabajo,
pero siempre la nostalgia tan cargada de recuerdos…
Algunas noches doradas, los amigos, el tabaco,
y el destino agazapado en el fuelle de los vientos.

Padre… yo siempre siento a mi lado tu bandoneón enlutado,
cada vez que silbo un tango de aquellos que me enseñaste.

Cuando subo a un escenario sé que regreso al pasado, a tus manos, a la infancia…

 

[…en construcción…]

Asociación Libre

El abrazo en el Tango (relato, Jaime Sandoval)

Julián Centeya (el hombre gris de Buenos Aires) – Esto no tiene precio (poema hablado)

Todo Tango (sitio web dedicado al Tango, http://www.todotango.com)

Scent of a Woman (película, trad. Perfume de Mujer; dir. Martin Brest; actuación de Al Pacino; año 1992)

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