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-> Exposición Escultórica de Corazones y el Manual del Gentleman (Las Condes, Estación El Golf, Stgo.)

Sting – Englishman in New York

Disgresión personal: Caminar tranquilamente, sin prisa y sin grandes preocupaciones – o movido por ellas -, es un pequeño placer muy al alcance de la mano – o de los pies -. No por nada ciertos filósofos ambulantes antiguos eran conocidos como peripatéticos precisamente por su deambular, y es bien sabido que caminando se piensa mejor, y que después de caminar dos horas por las montañas uno se hace más inteligente.

Isidora camina con paso tranquilo, pero seguro, mientras que yo avanzo con idéntica calma pero torpemente. Los movimientos de Isidora tienen la gracia y la belleza de una bailarina, son parte del bello movimiento del mundo, mientras que los míos son los torpes esfuerzos de un pato aprendiendo a caminar, como si nunca lograra decidirme en qué dirección avanzar. [fin de la disgresión]

 

The Complete English Gentleman de Richard Brathwait (1630)

Hace dos o tres números en el calendario, en cierto momento del día que de seguro fue de los que inspiraron la expresión “la paz de la tarde“, salí a dar un paseo con Isidora por el sector de Las Condes. Le comenté que recientemente Panderín A. Grillo me había escrito: “me encanta caminar, a veces me doy cuenta de que lo extraño, me gusta sobre todo caminar en Santiago, porque es grande, variado y plano“.

Largo rato nos detuvimos con Isidora frente a los corazones escultóricos de la exposición “Donantes de Todo Corazón“, y así se introdujeron en nuestra conversación los temas de siempre: la vida; la felicidad; el amor; y la muerte [SchopenhauerBenedetti]. Isidora citó a Anne Morrow Lindbergh – una escritora y piloto de avión -, diciendo que una buena conversación es tan estimulante como el café, y que de la misma forma, es muy difícil conciliar el sueño después de haber tenido una.

 

La hora del té - Nieves Mac-Auliffe (ablturismo.com)

 

De pronto nos detuvimos frente a una vitrina de ropa inglesa – una de mis debilidades, aunque nunca gastaría semejante cantidad de dinero en una bufanda -, pero lo que atrapó nuestra atención fue un pequeño librillo escrito por John Bridges titulado: 50 Things Every Young Gentleman Should Know (50 Cosas que todo joven caballero debe saber). Estábamos cerca de un lugar llamado Coquinaria.

Panderín suele repetir que ya que no existen caballeros, lo cual no es un lamento sino un chiste que no me detendré a explicar aquí. De manera que entramos a la tienda e Isidora me leyó algunos títulos de los capítulos del índice del libro:

  • Decir “por favor”
  • Decir “gracias”
  • Decir “disculpe”
  • Disculparse
  • Aceptar disculpas
  • Pedir permiso
  • Hacer cumplidos
  • Recibir cumplidos
  • Saber cuándo mantener la boca cerrada
  • Estrechar la mano
  • Aceptar un regalo que te desagrada
  • Aceptar un regalo que te agrada
  • Enviar notas de agradecidimiento
  • Elegir un regalo
  • Contestar el teléfono
  • Usar el celular
  • Saber ganar
  • Saber perder
  • Cómo actuar en lugares que te resultan aburridos
  • Bajar la tapa del inodoro
  • Abrir la puerta a otras personas
  • Un caballero y su computador
  • Pedir prestado y compartir
  • El cierre desabrochado y otras situaciones embarazosas
  • Límites: Propios y de los demás

El texto comienza explicando que ser un caballero es básicamente un asunto de respeto, pero también de sinceridad; si un gentleman considera que debe tocar un tema sensible con un amigo o compañero de trabajo, lo hace de la manera más amable pero a la vez directa posible.

A continuación una selección de pasajes del libro:

  • Se dice “por favor” cuando le pedimos algo a alguien, aunque sea el trabajo de esa persona. Esto significa mostrar aprecio y respeto por su esfuerzo.

  • Un gentleman dice “gracias” por pequeños gestos de amabilidad, de la misma forma que lo hace por los mayores gestos de amabilidad posible
  • Un gentleman sabe que un “gracias” es suficiente, no necesita repetirlo una y otra vez.
  • Se dice “disculpe” cada vez que necesitamos interrumpir a alguien en vez de pararnos frente a la persona por quince minutos esperando que se dé cuenta de nuestra presencia
  • Un gentleman trata cometer los menos errores posibles, y así evita tener que repetir “lo siento” una y otra vez.
  • Un gentleman nunca utiliza las palabras “Oye” [Hey], “Oye tú”, “Oye amigo”, y cualquier otra frase que comience con la palabra “oye” cuando trata de atraer la atención de alguien. Él dice “Disculpe”.
  • Un gentleman sabe que decir “lo siento” no significa mucho si no se esfuerza en hacerlo mejor la próxima vez.

Isidora me comentó que los hombres más amables los había conocido en chocolaterías y en el campo. Yo tuve que decir “gracias”, pues nosotros nos habíamos conocido en una pequeña tienda de chocolates artesanales.

Cuando nos dimos cuenta ya era de noche, Isidora me dijo que nos apuráramos para alcanzar el metro, pero le dije – recordando a Sting – que no podía correr, “¿por qué?” – me preguntó intrigada -, “pues porque un gentleman sólo camina, nunca corre“. Isidora me miró, sonrió, y me dijo: “Eso no es ser un gentleman, eso es ser flojo… estúpido y flojo“. Ambos reímos y corrimos al metro.

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