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¿No puede dejar de decir malas palabras por mucho que lo intente?

Procure reemplazar esas palabras sucias por palabras similares:

– En palabras compuestas, diga usted: ¡fruta la guayaba! ¡cochero pare! ¡concha de la playa!

– En palabras únicas, prefiera usted: ¡flauta! (agregue un re- si es grande el sentimiento) ¡miércale! ¡constitución!

– O sea creativo e invéntese sus propias palabras: ¡sindungo! ¡remilgón! ¡uchúco!


Adelante, inténtelo! Ya verá que lo miran diferente sus amistades!

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